sábado, 26 de enero de 2019

Una peregrinación turística por la siete iglesias de Roma

Muestro un recorrido en trasporte público que remite a la peregrinación por las siete iglesias de Roma para los amantes del arte, la arquitectura y la historia sin desmedro de sus creencias religiosas. Cuento que es lo que nos pareció más interesante de los distintos trayectos y desde luego, la mejor manera de realizar el itinerario ahorrando tiempo y dinero. En sucesivas capas de experiencia hemos aprendido que si se está atento y predispuesto, tomando los recaudos necesarios, los viajes en transporte público pueden convertirse en placenteras mini-excursiones. La riqueza histórica y artística de estas siete basílicas es abrumadora y en otro momento abordaremos como conocerlas sintéticamente en una jornada, sin morir en el intento. Las siete basílicas que conforman la peregrinación son las siguientes y en este orden.

La Basílica de San Pedro.
La Basílica de San Pablo Extramuros.
La Basílica de San Sebastián Extramuros.
La Basílica de San Juan de Letrán.
La Basílica de la Santa Cruz en Jerusalén.
La Basílica de San Lorenzo Extramuros.
La Basílica de Santa María Mayor. 



San Pietro a San Paolo Extramuros: tomar el bus 23 en la Piazza Della Rovere, que está frente al Ponte Principe Amedeo Savoia Aosta, llamado económicamente Ponte Príncipe por los romanos. Este es el trayecto más largo, pero compensa largamente los 30 minutos de recorrido con un paseo que es en sí mismo una mini-excursión si logran ubicarse en los asientos de las ventanillas. Recorre la ribera del Trastévere hasta la arqueológica Porta Portese (donde funciona un famoso mercado los domingos de absolutamente todo por 1 Euro) y luego de cruzar el ponte Sublicio, por la vía Marmorata se puede observar a la izquierda el Arco di San Lázzaro, resto de un acueducto romano que fue muy retratado por los pintores del 1600. Ya por la vía ostiense, pasa por la pirámide Cestia, la imponente Porta Ostiensis (la mejor conservada de toda la Muralla Aureliana) y el cementerio Accatólico de Roma (Antonio Gramsci, John Keats y Percy Bysshe Shelley descansan aquí). Deben bajarse en la parada del Parque Schuster, dentro del cual se halla la Basílica de San Pablo Extramuros.


De San Paolo a San Sebastián Extramuros: ir 200 mts. hasta vía Giustiniano Imperatore donde se encuentra la estación de metro Basílica S. Paolo, tomar hacia Rebibbia y bajar en Circo Massimo (tres estaciones), allí caminan 100 mts. Hacia las Termas de Caracalla, son visibles en lontananza y doblan en viale porta capena, hacen 200 mts y allí se encuentra la parada del bus 118 que tras 15 minutos nos deja en Basílica San Sebastiano. En el recorrido pasa por la muy antigua iglesia de San Cesáreo in Palatio, la Tumba de los Escipiones y exactamente por debajo de la Porta San Sebastiano, que es probablemente el más grande y mejor conservado de todos los muros defensivos de las murallas aurelianas. El bus sigue por lo que antiguamente era la Vía Apia mientras cruza el gran parque de la Caffarella y se suceden hitos históricos como la primera columna militar que señaló la calzada, la tumba de Geta, la iglesia del Domine Quo Vadis, el sorprendente Colombarium dei liberti di Augusto, el Hypogeum de Vibia para finalmente arribar a la Basílica de San Sebastian.


De San Sebastián hasta San Juan de Letrán: Tomamos la vía delle sette chiese y hacemos unos 500 mts hasta la parada Fosas Ardeatinas del bus 218 en dirección a Porta San Giovanni. Casi enfrente pueden verse algunas ruinas de las catacumbas de San Calisto. Los primero mil metros que recorre el bus por la vía ardeatina nos lleva por un paisaje que prácticamente no se ha modificado en 2000 años, con la flora natural y las clásicas casas de campo romanas esparcidas por la campiña. Luego el bus retoma los conocidos adoquines de la vía Appia antica y pueden volver a apreciar y fotografiar si se les pasó, algunas de las atracciones del viaje de ida hacia San Sebastián. Al girar en la viale delle mura latine recorremos unos 250 mts continuos de la muralla romana original y luego paseamos un rato por el muy entretenido barrio del Appio Latino, en el que descolla el notable diseño de los Palazzinos de Piazza Tuscolo, obra maestra del barroco romano moderno hechas por el arquitecto Camilo Palmerini. Luego de pasar por las elegantes vías Valeria y vía Appia Nuova, arribamos a la Piazza San Juan. 



De San Juan de Letrán a Santa Croce. Este trayecto entre dos imponentes basílicas tiene escasos 700 mts, por lo que se decanta que el recorrido debe hacerse a pie. Apenas salimos y custodiando la Piazza tenemos a las formidables Porta Asinaria y Porta San Giovanni, fortalezas perfectamente conservados de la Muralla Aureliana del siglo II de nuestra era. Seguimos por el parque Carlo Felice durante 450 mts hasta que nos topamos con la Muralla Aureliana y girando a la izquierda se haya Santa Croce. Si quieren tomar algo y descansar, frente a la Piazza Santa Croce está el bar Italia y desde sus mesas en la vereda se puede apreciar la inspirada armonía con que dotaron a la fachada los arquitectos Passalacqua y Gregorini.



De Santa Croce A San Lorenzo: Subimos 300 mts por la vía labiniana hasta piazzale labicano para tomar el tren nº 3 en la parada Labicano/Porta Maggiore hacia la estación verano/de lollis (5 paradas). Frente a la parada se encuentran la Porta Maggiore, que le da el nombre y la Tumba de Marco Eurísaco, la tumba del panadero, del año 30 antes de Cristo. El trayecto en en moderno tren permite tener un buen panorama del bohemio y animado barrio de San Lorenzo. 



De San Lorenzo a Santa María Maggiore: Tomamos el bus 71 en la parada Verano hacia la estación Carlo Alberto (6 paradas), que nos deja frente a Piazza Santa Maria Maggiore. Hace un largo tramo bordeando la Muralla Aureliana y pasa al lado de la Porta Tiburtina. Ya en pleno Esquilino pasa por la iglesia Santa Maria Maggiore in San Vito, construida en el 1477 y adyacente al sitio arqueológico Grotta Oscura, del siglo VI a.C, uno de los más antiguos de Roma. Corriéndose un poco de las casas de souvenirs y los contingentes  turísticos de la vía Carlo Alberto podemos ir al sencillo bar Cottini en la vía merulana, desde donde se tiene una vista espectacular de la Basílica y la Columna Mariana, erigida en 1614 según diseño de Carlo Maderno. 





















sábado, 12 de enero de 2019

Wynwood, de la marginación al centro del arte internacional



Antes de ser uno de los epicentros del arte mural , Wynwood era un olvidado barrio de Miami. Hacia el lado oeste estaba el distrito de la moda judía, que luego fue abandonado cuando los negocios de confección se trasladaron en busca de mano de obra más barata hacia los países asiáticos. En el este vivían los inmigrantes puertorriqueños, era una de las zonas más pobres de Miami y prácticamente no había nada de interés, lo que explica el proceso de gentrificación que ha sufrido el barrio en los últimos años.


El fenómeno de Wynwood es muy similar a lo que pasó en el Soho de Nueva York y tiene que ver con la transformación de barrios industriales en avanzado estado deterioro, pero con una marcada estética arquitectónica, en lugares que vuelven a la vida mediante la creación artística, la presencia de jóvenes, el cambio de las costumbres y la reinvención de los espacios tanto privados como urbanos. 


La similitud no es coincidencia, el neoyorquino Tony Goldman, reconocido visionario de la primera invención inmobiliaria en la zona, quien murió en diciembre de 2012 a los 68 años, fue uno de los desarrolladores que estuvo detrás de ambas transformaciones. Dijo en un reportaje al Miami Herald: “Yo descubro la potencialidad del área cinco a siete años antes de que la magia pase y simplemente sé cuando una zona es menospreciada”.


David Lombardi, otro de los desarrolladores urbanísticos que participó en este proyecto, es uno de los integrantes de la Asociación del Distrito Artístico de Wynwood, dijo que cuando llegó a la zona lo que más le impresionó fue la gran escala de las edificaciones y el ancho de las calles y andenes que hacían del barrio un lugar ideal para crear un espacio peatonal amigable. El sector además está muy cerca del centro de Miami y de Miami Beach como para ignorarlo. 


Para esa época nadie quería vivir allí y las fábricas y almacenes olvidados se vendían a muy bajos precios. Los espacios eran perfectos para funcionar como estudios y galerías de los nuevos artistas, y de aquellos que ya no podían costearse un espacio en South Beach. “En 2004 probablemente ya teníamos 15 a 18 galerías en Wynwood. El fenómeno estaba comenzando. A la gente le gustaba el hecho de que el lugar era vanguardista y poco conocido, era como ese pequeño secreto de Miami”, dijo Lombardi al New York Times en 2012.


El toque trendy de Wynwood
La evolución del barrio, sin embargo, no se estancó ahí. Goldman fue un paso más allá, y se imaginó aquellas grandes fachadas, muchas sin ventanas, como lienzos que pedían a gritos ser intervenidos. El mismo se encargó de reunir a los mejores grafiteros y muralistas del mundo, todos reconocidos artistas que realizaban su producción en grandes formatos. Las primeras calles que hicieron la vanguardia y formaron parte de lo que hoy es conocido como Wynwood Walls, fueron la 25 y la 26, con un complejo de 6 edificaciones independientes.


El resultado es un lugar con alma, en donde los visitantes cohabitan con la arquitectura de antes y los espacios industriales, reciclando los inmuebles olvidados, transformando así sus usos, sus dinámicas dentro de la urbe y su relación con los mismos ciudadanos. Una genuina galería al aire libre en la que logra incorporarse la arquitectura, realzando sus formas, en algunos casos; en otros quitándoles su importancia como estructuras.


Entre los artistas que han participado en Wynwood Walls desde 2009, cuando comenzó el proyecto, están Os Gemeos, Invader, Kenny Scharf, FUTURA 2000, Dearraindrop, FAILE, BÄST, Shepard Fairey, Aiko, Sego, Saner, Liqen, Nunca, Ben Jones, HOW & NOSM, Ryan McGinness, Jim Drain, Ara Peterson, Retna, Stelios Faitakis, Clare Rojas, The Date Farmers, avaf, ROA, Ron English, Jeff Soto, Logan Hicks, b., PHASE 2, Joe Grillo, COCO 144, Gaia, entre muchos otros. Éste se podría considerar como el centro histórico del barrio.

No se ha estado en Wynwood, si no se ha tenido la oportunidad de perderse entre aquellos murales gigantes, que estimulan los sentidos y se tornan aplastantes en algunos momentos. A Wynwood Walls se le sumó en 2010 Wynwood Doors, un proyecto alterno de Goldman para crear nuevos lienzos para más artistas, que consistió en transformar un lote baldío en un parque rodeado por muros blancos a los que les adaptaron puertas de metal enrollables.
“Quería crear un ambiente ‘guerrero’, deteriorado, olvidado. Una escena con calles desoladas que estuviera cerrado con puertas metálicas enrollables. Quería envolver esta área con puertas de diferentes tamaños, sin orden y luego bombardearlas con arte urbano. Ese es mi homenaje y mi guiño a estos artistas. Y luego, porque siempre hay que tener una sorpresa, quería tener como cualquier museo, una galería de retratos. En este caso las obras se van revelando al rodar las puertas”, dijo Goldman a los medios de comunicación.


Para 2012, Wynwood entró en la lista America’s Best Hipster Neighborhoods de la Revista Forbes, ubicándose entre los primeros puestos. Los primeros lugares ese año los ocuparon Silver Lake (Los Ángeles), Mission District (San Francisco) y Williamsburg (Nueva York). 
Hoy Wynwood es sin duda un lugar para la experimentación, que se mueve entre galerías, restaurantes, bares con un carácter definido y en donde es posible participar de buenas conversaciones, cafés que ofrecen productos orgánicos, tiendas de moda, anticuarios y lugares donde reina el diseño. Un espacio que grita arte, un sector de la ciudad siempre dinámico, con un constante flujo de personas, ideas y tendencias; que se consolidó como el distrito creativo de Miami.