Leemos tristes noticias de esta ciudad símbolo del diálogo y el entendimiento entre las diferentes culturas de Europa. Esta paz y esta serena belleza que hoy nos contempla, está sostenida por sucesivas capas de violentas oscilaciones políticas, infamias y dolores que pueden resultar lejanos y difusos a la mirada cándida del visitante distendido.
Estas islas, habitadas por lobos y osos, fueron la avanzada resistencia de Roma contra las tribus bárbaras del norte del Rin, quien vio enrojecer sus aguas con la sangre de incontables batallas.

Según una leyenda, sostenida desde el siglo XIV por los cronistas de Königshoven, Estrasburgo fue fundada en la antigüedad por el príncipe asirio Trebeta (reconocido fundador mítico de la alemana Tréveris) hijo del rey Ninus y condenado al exilio por su madrastra Semiramis, aunque las prosaicas investigaciones arqueológicas han señalado sin embargo el origen romano de Estrasburgo fechando oficialmente la fundación de la ciudad en el año 12 a. C. por el general Druso el Mayor a partir de un Castrum, o campamento para las legiones.
El centro militar se convertiría en centro administrativo y económico de la región hacia el siglo III y sede de un obispado cristiano a partir del siglo IV. La tribu de los belicosos alamanes, ancestros de los modernos alemanes, ocupó el área de Estrasburgo desde el 406 siendo posteriormente arrasada durante la invasión de los hunos liderados por Atila en el 451. Hacia el 500, fue reconstruida por los francos merovingios del rey Clovis, el primer rey cristiano y fundador de la primera dinastía de reyes de Francia, y pasó a llamarse Strateburgum "la ciudad de las carreteras". La alianza entre los herederos del imperio carolingio representada en el 842 con los Juramentos de Estrasburgo, desembocó en el reparto del imperio por el Tratado de Verdún de 843 y en el que la ciudad de Estrasburgo fue asignada al reino de Lotaringia, integrado más tarde en el reino de Germania, abriendo el periodo de influencia del ámbito germánico en el que se desarrolló la ciudad durante más de ocho siglos.

Desde el 982 el emperador Otón II concede al obispo de Estrasburgo la total autoridad sobre el conjunto de la ciudad y sus arrabales, que se convierte en el señor feudal de la ciudad. El obispo Wernher decide en el 1015 reconstruir un nuevo edificio de grandes dimensiones, que será el precursor de la Catedral de Notre-Dame de Estrasburgo. Durante el siglo XII la prosperidad y creciente influencia de los burgueses aumenta la voluntad de mayor autonomía y la contestación del poder episcopal. A partir del 1225, el poder del obispo de Estrasburgo deviene preponderante en la región de Alsacia al apoderarse de una parte de las posesiones de la familia de los condes de Eguisheim, pero en el 1254, los burgueses recuperan el control del consejo y declaran la unión de Estrasburgo a la Liga del Rin. La oposición política entre burgueses y el obispo evoluciona hasta culminar en la batalla de Hausbergenen en el 1260, que culmina con el poder del obispado y la nobleza parasitaria tras ser derrotados por la burgesía. Estrasburgo evoluciona entonces de ciudad de señorío feudal a ciudad libre del Imperio, rango que la equipara en privilegios a otras ciudades del Sacro Imperio.
En 1681 nuevamente cambia de manos y se completa la anexión de Estrasburgo y toda Alsacia a la corona de Francia por las tropas del rey Luis XIV.
Tras la Guerra Franco-prusiana de 1870 , Alsacia fue incorporada al Imperio Alemán, conservando ese estatus hasta el final de la Primera Guerra Mundial. Estrasburgo conoció durante ese periodo un amplio desarrollo urbanístico y cultural, adquiriendo el trazo urbanístico que aún conserva.
Durante la Primera Guerra Mundial la línea del frente se encontró alejada de Estraburgo, por lo que no sufrió daños de consideración y tras el armisticio surgió la Revolución de Noviembre que llevó a la formación entre el 8 y el 21 de noviembre de 1918 de un soviet socialista para el gobierno de la ciudad, Estrasburgo retornaría a la soberanía francesa a partir del 22 de noviembre de 1918.
El 19 de junio de 1940 las tropas hitlerianas entraron en la ciudad evacuada que sería anexionada como capital de Alsacia para integrarse al Tercer Reich. Robert Ernst, un propagandista pangermanista, nombrado gobernador de la ciudad y el Gauleiter Robert Wagner aplicaron sin piedad las políticas nazis antisemitas, destruyendo la sinagoga consistorial de Estrasburgo que había sido una de las más grandes de Europa, y de exclusión contra la población de origen no germánico. A partir de 1942 se decide la incorporación masiva y forzada de jóvenes en la Wehrmacht dando origen al episodio de los Malgré Nous (a nuestro pesar). Un decreto nazi obligó a unos 130 000 alsacianos, que según el derecho internacional conservaban la nacionalidad francesa, a incorporarse a la fuerza a la Wehrmacht bajo pena, en caso de negarse, de deportación de sus familias al interior de Alemania para su «germanización», lo que equivalía al exterminio en la jerga nacionalsocialista. En el Instituto Anatómico, el siniestro doctor SS August Hirt realiza experimentos criminales con prisioneros del campo de Struthof-Naztweiler, muchos de los cuales estaban desmembrados y perfectamente conservados en una colección que pretendía formar parte de un “Museo” que se legaría a las futuras generaciones cuando la raza judía hubiera sido exterminada. A partir de 1943 la ciudad sufre los bombardeos de la aviación aliada, como el del 11 de agosto de 1944 que afectó gravemente a algunos edificios del centro histórico. El 13 de noviembre de 1944, la 2.ª división blindada del general Lecrerc se lanzó rápidamente hacia Estrasburgo a través de una brecha abierta en el frente liberando la ciudad en la mañana del día 23 de noviembre de 1944.
Tras el fin de la guerra, Estrasburgo se convirtió en símbolo de la reconciliación francoalemana y por extensión, europea, al ser elegida sede del Consejo de Europa en 1946. Posteriormente, el desarrollo de la Unión Europea contribuyó a afianzar el carácter internacional de la ciudad, a imagen de ciudades como Ginebra o Nueva York, al asignársele, sin ser capital de estado, la sede de importantes organismos internacionales, como el Parlamento Europeo.
Durante los años 1960 y 1970, la ciudad experimentó una fuerte expansión demográfica impulsada por el progreso económico favorecido por su tradicional posición estratégica de comunicaciones en el corazón de Europa, que la llevó a extender su influencia incluso en áreas vecinas de Alemania pero también a generar, como en otras grandes ciudades de Francia, barrios con elevadas tasas de ocupación de población desfavorecida, generalmente de origen inmigrante.