miércoles, 24 de abril de 2019

Los cerezos de Notre Dame

Estos cerezos fueron donados por Japón a Francia después de la capitulación de la 2ª guerra mundial como gesto de buena voluntad entre ambas naciones. Florecen durante dos breves semanas durante la primavera, con puntual belleza y me causaron honda impresión al verlos en lado oeste de Notre Dame, ofreciendo ese inefable espectáculo de fugacidad rosada y grandiosidad centenaria. La belleza de la flor del cerezo es un fuerte símbolo que los japoneses comparan con la evanescencia de la vida humana y personifica la transformación de la cultura a lo largo de los años, además de también significar el ciclo de dar, por lo que los árboles de cerezo (Sakura, en japonés) siguen realizando su importante papel como símbolo y agente de amistades duraderas. Un famoso arquitecto japonés, recordaba que realizar el ritual del Hanami (la observación ritual de la floración) en su infancia era para él la forma más bella y sencilla de hacer arquitectura, a través de los grandes manteles a la sombra de los cerezos con los seres queridos. 
Una breve introducción gótica
La catedral de Notre Dame, Nuestra Señora de París, es la más absoluta representante (junto con la Catedral de Chartres, de la que es directa deudora estilística) del máximo esplendor del estilo gótico francés. Comenzó a construirse en el año 1163, y desde entonces, es una referencia fundamental del arte y la ciencia de Europa. Por ello, esta catedral forma parte del catálogo de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y recibe anualmente un promedio de 20 millones de visitas.
La catedral de Notre Dame se construyó en medio de calles estrechas y muchas viviendas, entorno sin ningún parecido con los espacios abiertos que hoy en día la circundan. Quien sea que se asomara a las calles del París anterior al siglo XIX, sentiría de inmediato la incontestable grandiosidad de aquella mole pétrea, saturada de símbolos, leyendas e historias. De resultas, la primera característica sobresaliente de esta opus magnum es su monumentalidad y su poder simbólico, singularidades esenciales del arte gótico, llevados al extremo culminante de sus posibilidades. Situados orgánicamente en una concepción teocéntrica del mundo, cada espacio y cada pormenorizada minucia de un edificio gótico eran cuidados con esmero y, aunque no tuviese una determinada función simbólica o pedagógica, recibía la paciente atención de artesanos que creían en un Dios que los observaba y que a su vez los inspiraba. Por ello no es de extrañar la profusión de detalles singulares en cada tramo, incluso aquellos más inaccesibles o sin propósito definido. A aquellas generaciones no les importaba tanto que el ojo humano viera los casi infinitos detalles del esfuerzo, sino que fueran observados por el Divino Panóptico, que todo lo ve. La mentalidad esos constructores estaba orientada en darle toda la dignidad posible a la obra como ofrenda terrenal a Dios y en ese aspecto el arte gótico puede considerarse como una oración de piedra hacia las alturas. 
Esta oración comienza desde que se dedica la catedral a la Virgen María o Notre Dame (Nuestra Señora, en francés). El culto mariano alcanzaba por aquellos momentos del siglo XII su punto más álgido. María, la madre universal, producía intensas resonancias en una sociedad en que las mujeres, secularmente marginadas, se hallaban cada vez más solas a causa de los continuos esfuerzos bélicos que exigían las cruzadas y se involucraban en la espiritualidad de un modo diferente. Esto a su vez coincidía con el nacimiento intelectual del humanismo teológico, que abría paso a la percepción de un Dios más próximo y a la reivindicación del mundo sensible (la creación) como expresión de la luz divina. Esta manifestación material de la apertura teológica se expresa tanto en los nuevos recursos arquitectónicos que buscaban efectos lumínicos y conquista de la altura como en las artes plásticas integradas al edificio. Bóvedas de crucería, contrafuertes, arbotantes (del francés arc-boutant, literalmente arco que transmite, creación que justamente se ideó para Notre Dame), vitrales y rosetones se unieron al poder de un arte cada vez más naturalista, que hizo posible expresar la fe renovada de todos los estamentos sociales junto a un profundo sentimiento de pertenencia a una urbe determinada.
La planta de la catedral Notre Dame tiene forma de cruz latina. La nave principal tiene de un total 127 metros de largo y 48 de ancho. El transepto, la nave transversal que forma el brazo corto de la cruz, tiene 14 metros de ancho y 48 metros de longitud, es decir, la misma medida del ancho de la nave. Se distingue una nave principal y 4 laterales, para un total de 5 naves con doble deambulatorio. A su vez, la edificación alcanza (alcanzaba, debemos corregir ahora) en la aguja una altura máxima de 96 metros y una superficie total de 5500 m². 
La fachada occidental de Notre Dame se compone básicamente de tres secciones horizontales. En su base, tres pórticos preparan con una estatuaria  exuberante la entrada  a un espacio interior absolutamente subyugante. Los tres pórticos, aunque básicamente semejantes, difieren en los procesos de creación, las dimensiones y la temática, tal como se expresa en los tímpanos respectivos.
El primer tímpano (izquierda) está consagrado a Santa Ana, madre de María. Gran parte del tímpano no es original, sino que fue recuperado de otra iglesia y reutilizado. Eso explica la marcada  rigidez y falta de expresividad en la sección alta del tímpano, características propias del estilo románico tardío. Así, se puede observar a la Virgen María, dispuesta como la theotokos, luciendo rígida en su trono con el niño.
En la franja del medio se observa la representación de la vida de María y, en la inferior, la representación de Santa Ana y San Joaquín. Las historias de Santa Ana y San Joaquín, al igual que la infancia de María, se documentaban entonces a la luz de los evangelios apócrifos y entremezclados con los innúmeros motivos alegóricos circundantes lograron eludir las persecuciones inquisidoras a lo largo de los siglos.
El pórtico central está dedicado al Juicio Final. Cristo como juez preside el tímpano en la franja superior, flanqueado por dos ángeles a cada lado, y al lado de éstos, San Juan a la derecha y la Virgen María a la izquierda. En la franja del medio se pueden ver a los elegidos que se distinguen llevando una corona con mirada altiva. Al lado contrario, los condenados, cabizbajos y compungidos. En el centro de la franja, el arcángel San Miguel porta la balanza de la justicia, mientras un demonio intenta inclinarla a su favor. La franja inferior representa la resurrección de los muertos en el final de los tiempos y fue reconstruida por el arquitecto Eugène Viollet-Le-Duc en el siglo XIX. Cada personaje se encuentra ataviado con los atributos de su ocupación u oficio mientras abren la tapa de sus tumbas. En el parteluz vemos a Cristo bendiciendo. En las jambas de los lados, los apóstoles completan el grupo. Debajo de cada uno de ellos, se representan los signos zodiacales.


El pórtico central está dedicado al Juicio Final. Cristo como juez preside el tímpano en la franja superior, flanqueado por dos ángeles a cada lado, y al lado de estos, San Juan (derecha) y la Virgen María (izquierda). En la franja del medio se puede ver a los elegidos que llevan una corona. Al lado contrario, los condenados. En el centro de la franja, el arcángel San Miguel porta la balanza de la justicia, mientras un demonio intenta inclinarla a su favor.
La franja inferior representa la resurrección de los muertos en el final de los tiempos y fue reconstruida por el arquitecto Eugène Viollet-Le-Duc en el siglo XIX. Cada personaje se encuentra ataviado con los atributos de su ocupación u oficio mientras se los ve abrir la tapa de sus tumbas. En el parteluz vemos a Cristo bendiciendo. En las jambas de los lados, seis apóstoles a ambos lados completan el grupo. Merece destacarse que debajo de cada uno de ellos, se encuentran representados los doce signos del zodíaco.
Entre tanto, las arquivoltas del tímpano redundan en elementos alegóricos del cielo y el infierno. Podemos ver los demonios torturando a las almas en el lado derecho, a la altura de la franja inferior del tímpano. En el lado izquierdo vemos la representación de los bienaventurados como niños. En el resto de las arquivoltas, una miríada de ángeles, patriarcas y santos se suceden en apretada y geométrica contemplación, cada uno de ellos con una expresión y un lenguaje corporal diferente.

La galería de los reyes, situada en la sección media de la fachada occidental, fue elaborada en la alta Edad Media, y representa un grupo escultórico de 28 figuras reales de Judea e Israel. La galería de los reyes, al igual que parte de los pórticos, sufrió importantes destrucciones en tiempos de la Revolución Francesa, ya que los jacobinos que tomaron por asalto la catedral pensaron erróneamente que los personajes eran representaciones de las dinastías reales de Francia. El arquitecto  Eugène Viollet-leDuc, quien como hemos visto recibió el encargo de restaurar la catedral, no se limitó a una restauración. También creó y recreó elementos nuevos. Por un lado, Viollet-le-Duc incorporó su rostro en alguno de los retratos de los reyes. Por otro lado, valiéndose de la imaginación y con base en la fantasía romántica del siglo XIX, el arquitecto adaptó los restos de la galería de las gárgolas a figuras monstruosas y fantásticas de muy diversa extracción.

En la fachada norte, orientada hacia la rue du Cloitre, vemos una de las puertas del transepto. El pórtico está enmarcado en un gablete, un tipo de remate triangular y peraltado, que suele usarse para decorar los vanos y ventanas de las iglesias góticas. En este caso, cada fachada tiene un conjunto de tres gabletes, debidamente jerarquizados. 
En el pórtico, se representa a la Virgen con el Niño en el parteluz, pero la escultura está incompleta. El tímpano está dedicado al monje Teófilo de Adana, cuya historia representa en las franjas superior y media.
Cuenta la historia que Teófilo de Adana era un monje que había recibido el encargo de convertirse en abad, pero prefirió seguir siendo arcediano. El nuevo abad lo retiró de su cargo y Teófilo, desesperado, pactó con el diablo con la ayuda de un judío, a fin de imponerse sobre el abad. Visto el daño que había hecho, Teófilo se arrepintió y se liberó por el auxilio de la Virgen María. 
En el registro o franja inferior, se representa la infancia de Jesús: su nacimiento, la presentación en el templo de Jerusalén, la matanza de los inocentes y la huida a Egipto. 

Fachada Sur 
Al igual que la fachada norte, el pórtico de la fachada sur, el otro extremo del transepto, está coronado por un gablete. El pórtico dedicado a San Esteban y, al igual que todos los anteriores, está conformado por tres registros. En el registro superior, puede verse a Jesús junto a sus ángeles contemplando el martirio de San Esteban. Los registros inferiores relatan la vida y martirio de San Esteban. 
La puerta roja es una puerta usada en Notre Dame para facilitar el paso de los religiosos del claustro hacia la iglesia y, particularmente, hacia el área del coro, a fin de celebrar los "maitines" en horas de la madrugada. Fue construida en el siglo XIII y está coronada por un complejo de gabletes. Ya que su uso es "interno", la puerta es más pequeña que las demás y el tímpano más simple.


Atribuido al maestro Pierre de Montreuil, el tímpano está dedicado a la coronación de la Virgen María. A cada extremo del tímpano aparecen los donantes que lo financiaron: el rey San Luis y la reina Margarita de Provenza, su esposa.
Alrededor del tímpano se ve una única arquivolta en honor a San Marcelo (Saint Marcel), obispo de París hacia el siglo IV, cuyo relicario estuvo resguardado en la catedral hasta la Revolución Francesa. Su vida está representada en diferentes escenas que inician con el bautismo por inmersión, e incluyen algunas leyendas populares, como aquella según la cual Marcel habría derrotado a un dragón que devoraba mujeres de mala reputación, apenas con su báculo de obispo. 
El techo y la aguja
El techo de Notre Dame se encuentra sostenido por una armazón de madera que recibe el nombre de "el bosque de Notre Dame". La razón de este nombre se halla no solo en lo numeroso de las vigas, sino en que cada una de ellas fue un árbol de roble entero, muchos de ellos con cientos de años de antigüedad. 
Sobre el techo de la catedral de Notre Dame destaca la aguja. Esta aguja fue añadida en el siglo XIX por Viollet-le-Duc, en sustitución de una antigua aguja tipo campanario, que había sido colocada hacia el año 1250 pero fue desmantelada a finales del siglo XVIII. Viollet-le-Duc reprodujo una serie de estatuas en bronce de los doce apóstoles, quienes vigilan la ciudad desde lo alto. Uno de ellos, Santo Tomás, sería el mismo Viollet-le-Duc quien, de espaldas a París, vigila la aguja. De esta manera, Viollet-le-Duc se convirtió a sí mismo en un custodio inmortal del edificio sagrado. 
En el interior de la catedral, se despliega un techo resuelto con bóvedas de crucería, que se forman al cruzar dos arcos apuntados. Las nervaduras de estas bóvedas distribuyen el peso hacia los pilares. Gracias a esta técnica arquitectónica, lograron eliminarse los muros pesados y abrirse vanos en ellos para crear ventanas para un efecto celestial. En la fotografía anterior pueden notarse los tres niveles de alzado de la catedral.
Rosetones
No es difícil imaginar el impacto emocional de aquellas luces coloridas provenientes de los vitrales, en una época en que la única fuente de iluminación interior provenía del fuego. Uno de los elementos característicos de Notre Dame son sus hermosos rosetones, presentes en la fachada occidental, en la fachada norte y sur. El del norte estaría dedicado a la Virgen María y el del sur estaría dedicado a Jesucristo.

Arte litúrgico y arte decorativo
En el arte gótico, escultura y pintura están al servicio de la arquitectura, y aunque carezcan de una función litúrgica, siempre tienen una función educativa y propagandística. Dentro del conjunto de Notre Dame, destaca una jube, es decir, una especie de muro que rodea el coro y lo enmarca dentro de la planta. La jube está decorada con tallas de madera policromadas, que relatan diferentes ciclos de la vida de Jesús. Estos fueron pintados a lo largo del siglo XIV. 
La sección norte fue supervisada por Pierre de Chelles y aborda la vida de Jesús desde la infancia hasta su pasión y muerte. Fue elaborada entre 1300 y 1318. La sección sur fue supervisada por Jean Ravy y, a su muerte, por su sobrino Jean le Boutellier. En ella se representan las escenas posteriores a la resurrección, un tema menos desarrollado en la iconografía de aquella época que los anteriores. Fue elaborada entre 1344 y 1351. 
Asimismo, como parte de la interpretación de la estética de la luz, la catedral está dotada de una colección de arte litúrgico en piedras y metales preciosos, cargados de color y brillo. Ninguno de ellos ha quedado en desuso, ya que se considera fundamental mantener viva la razón de su existencia. 

Breve esbozo histórico
La catedral de Notre Dame comenzó a construirse en el año 1163 y finalizó en el año 1345. Hablamos de casi dos siglos de trabajo infatigable, generaciones enteras que vivieron al servicio de esta magnífica obra, sin mayor interés que dejar el testimonio de su fe inscrito en la piedra. De eso se trata justamente el arte gótico: una ofrenda literalmente elevada al cielo. 
La Isla de la Cité de París, emplazamiento de la catedral, es una pequeña isla situada en el medio del río Sena, que siglos atrás había sido un lugar de culto celta y romano. Incluso en ella había un templo dedicado a Júpiter.
Tras la cristianización de Europa, se construyó también una iglesia románica conocida como Saint Etienne, pero con el cambio cultural que hizo posible la formación de ciudades, pronto apareció el interés por construir una iglesia acorde a los nuevos tiempos. Esta sería la catedral gótica de Notre Dame. 
El proyecto fue impulsado por el obispo Maurice de Sully durante el reinado de Luis VII. Contó con el apoyo del rey y la participación económica de todas las clases sociales de París, gracias a lo cual el trabajo no sufrió interrupciones. Se inspiró, como era propio en la época, en el modelo de la abadía de Saint Denis, donde el abad Suger había aplicado por primera vez la llamada "estética de la luz", corazón del arte gótico. 
Etapas de construcción, transformaciones y restauraciones de Notre Dame
1163: Inicio de la construcción.
1182: la catedral comienza a prestar servicios religiosos al concluir área del coro.
1182-1200 aprox.: culminación de la nave principal. 
Inicios del siglo XIII: construcción de fachadas y torres. 
1250-1267: culminación del transepto (trabajo de Jean de Chelles y Pierre de Montreuil). 
1250: instalación de la primera aguja. 
1345: fin de la construcción. 
1400: instalación de la campana en la torre sur. 
Siglo XVII, reinado de Luis XIV: destrucción de los vitrales para sustituirlos por decoración barroca.
 1630-1707: elaboración de un total de 77 pinturas de las que solo se han recuperado 12. 
Siglo XVIII, Revolución Francesa: saqueo y destrucción parcial de la catedral por parte de los revolucionarios. Deterioro causado por su uso como almacén de alimentos. Extracción de las campanas para hacer cañones con el hierro fundido. 
Siglo XIX: proyectos de restauración a cargo de Eugène Viollet-le-Duc y Jean-Baptiste-Antoine Lassus. 
1831, dato curioso: Víctor Hugo publica la novela Nuestra Señora de París. 
1856: instalación de 4 campanas nuevas en la torre norte. 
15 de abril de 2019: la catedral sufre un devastador incendio que destruye la aguja o pináculo principal, obra de Viollet-le-Duc, así como el techo. 



domingo, 10 de febrero de 2019

ARTE EN LAS CALLES Y LAS IGLESIAS DE ROMA

PIAZZA DEL POPOLO


Desde Piazza del Popolo parten tres calles rectas, que forman el célebre tridente: dos de ellas (Corso y Ripetta) siguen el mismo trazado que tenían en época antigua y la tercera (Via del Babuino) fue abierta por los Papas del Renacimiento con ocasión del Jubileo de 1525. Las calles convergen con precisión matemática en el obelisco de la Plaza. Desde ella partía la Via Flaminia, que conectaba la urbe con el resto del continente. Durante toda la Edad Media y Moderna continuó desempeñando este mismo papel. La forma actual de la plaza es fruto de una gran remodelación decimonónica llevada a cabo por Giuseppe Valadier durante la ocupación napoleónica de la ciudad. Aquí se encuentran las iglesias gemelas de Santa Maria dei Miracoli (1681) y Santa Maria in Montesanto (1679), comenzadas por Carlo Rainaldi y completadas por Bernini Carlo Fontana. 
Uno de los principales motivos que atrae a los viajeros a Piazza del Popolo es poder contemplar los dos magníficos Caravaggios de Santa María del Popolo. Pero toda la iglesia es un pequeño museo, que alberga muchas obras renacentistas de primer orden, realizadas entre finales del siglo XV y comienzos del XVI. En este plano están señaladas las más importantes. 
 
  1. Capilla Cerasi, Caravaggio Crucifixión de San Pedro y Conversión de San Pablo (1600-1601) 
  1. Imagen titular de la Virgen, Santa Maria del Popolo (siglo XIII), atribuida popularmente durante mucho tiempo al evangelista San Lucas. 
  1. Coro: monumentos fúnebres de dos cardenales, obra de Andrea Sansovino a comienzos del s. XVI y frescos de Pinturicchio en el techo (1510). 
  1. Capilla Chigi, armoniosa capilla renacentista, diseñada por Rafael y restaurada en época barroca por Bernini. 
  1. Fresco de la Natividad de Pinturicchio (1490)  
  1. Frescos de la escuela de Pinturicchio 
  1. Escultura yacente en bronce, obra del Vecchietta (1480) 
  1. Altar del gran escultor lombardo Andrea Bregno (1473) 
Un obelisco egipcio dedicado a Ramsés IItraido de Heliópolis, se alza en el centro de la plaza. El obelisco Flaminio, como se le conoce, es el segundo más antiguo y uno de los más altos de Roma con 24 metros, o 36 contando el pedestal. Su antigua ubicación en el Circo Máximo, data del año 10 AC, por orden del emperador Augusto. 
La puerta de la muralla, llamada Puerta Flaminia en época romana, durante la Edad Media cambió su nombre por Puerta del Popolo, por su proximidad a la iglesia. La puerta actual fue diseñada por Bernini en 1655. 
A la izquierda de la Plaza según se mira a las iglesias gemelas, se encuentra la ladera del Pincio. El camino asciende mediante rampas y terrazas ajardinadas, con pórticos, fuentes y estatuas, hasta alcanzar la gran terraza superior, que tiene una de las mejores vistas de la ciudad. Tanto esta ladera como los agradables jardines de la parte alta fueron proyectados por el arriba citado Valadier tras la ocupación napoleónica, siguiendo el proyecto iniciado por los franceses. Los jardines conectan con el Parque de Villa Borghese, donde se encuentra la Galleria Borghese, uno de los museos más interesantes de la ciudad. Es casi imperativo tomar algo en el único café que tiene esta gran plaza, el Café Rosati, desde alguna de las codiciadas mesas de la vereda.

PIAZZA SPAGNA


A sólo 500 mts. Por la via del babuino se encuentra la Piazza de Spagna, una de las plazas más, sino la más, glamorosas del mundo. El nombre de la Plaza se debe a la embajada de España ante la Santa Sede, instalada en un palacio de la parte baja de la colina desde el siglo XVII. La parte alta, en cambio, donde se encuentra la iglesia de Trinità dei Monti con su doble campanario, era dominio de Francia, y durante siglos toda la zona fue escenario de feroces luchas entre ambas monarquías. 
La monumental escalinata de 135 peldaños fue inaugurada por el papa Benedicto XIII con ocasión del Jubileo de 1725; la construcción de la misma se llevó a cabo gracias a aportaciones de la Casa de los Borbones franceses de 1721-1725 para conectar la embajada española (borbónica), de ahí el nombre de la plaza, con la iglesia de Trinità dei Monti.  
Son sitios artísticos de interés en esta plaza: 
  1. Fontana della Barcaccia. Célebre escultura situada a los pies de la escalinata, obra de Pietro Bernini  y su afamado hijo Gian Lorenzo, que debe su nombre a su parecido con un barco naufragado. La obra se finalizó en el año 1627, según se dice inspirada por la llegada a la plaza de un barco en la inundación del Tíber en 1598 
  1. Obelisco. Instalado en este lugar por el Papa Pío VI en 1789, el mismo año que estalló la Revolución Francesa. 
  1. Iglesia Trinità dei Monti. Construida a finales del siglo XV por el rey de Francia. 
  1. Embajada de España ante la Santa Sede. 
  1. Columna de la Inmaculada. Instalada en 1856 para conmemorar el Dogma de la Inmaculada Concepción. El Papa la visita todos los años el 8 de diciembre.  
  1. Palacio de Propaganda Fide. La fachada que da a la Columna de la Inmaculada fue diseñada por Bernini y la que da a la calle de Propaganda Fide por su archirrival Borromini.
  1. Via Condotti. Calle célebre por sus lujosas tiendas de moda. 
  1. Via del Babuino. La calle conecta con la Piazza del Popolo. Hacia la mitad, se encuentra la estatua del Babuino, una de las estatuas parlantes de la ciudad. 
 
Si se pudiera recomendamos tomar un té en la tradicional casa inglesa Babington, inmortalizada por Fellini en La Dolce Vita. Fue fundada en 1893 por dos damas inglesas, Anna Marie e Isabel Babington. Está situada a los pies de la escalinata y absolutamente todos los artistas ingleses que pasaron por Roma han sido sus habitués, de hecho, la casa museo de Keats y Shelley se halla al otro lado de la escalinata. A la vuelta, por la sofisticada via Condiotti, se halla el Café Greco, entre los locales de Cartier y Bulgari. Es el café más antiguo de Roma y el segundo más antiguo de Italia, fundado en el año 1760. Entre sus cébres clientes se cuentan Franz Liszt, Goethe, Schopenhauer, Stendhal, Keats, Lord Byron, Henrik Ibsen, Hans Christian Andersen, Richard Wagner y Orson Welles. Saborear un café servido en copa de champagne mirando el movimiento de la elegancia romana es como estar dentro de una película. 

PIAZZA NAVONA


La Piazza Navona es la plaza barroca por excelencia en Roma. Está situada en pleno corazón de la ciudad medieval, rodeada de estrechas callejuelas por donde resulta muy agradable perderse paseando sin rumbo. Su característica forma alargada se debe al gran estadio de Domiciano, construido a finales del siglo I, lugar sagrado por el martirio de cientos de cristianos durante las sangrientas persecuciones de este emperador, sobre cuyas ruinas se levantaron en la Edad Media los edificios actuales. Pero su aspecto actual es obra del Papa Inocencio X Pamphili, que tenía en esta plaza el palacio familiar (actual embajada de Brasil) y decidió convertirla en la plaza más espectacular de la ciudad. Las principales atracciones de Piazza Navona son la famosa Fuente de los cuatro ríos, diseñada por Gian Lorenzo Bernini en 1651 bajo el papado de Inocencio X, junto con la iglesia de Santa Agnese in Agone, diseñada por Francesco Borromini. La fuente, cuyas figuras monumentales representan los principales ríos de los cuatro continentes entonces conocidos, sirve de pedestal a un obelisco egipcio, que era el que estaba en el centro del antiguo estadio de DomicianoBernini diseñó la fuente de tal modo que sólo girando varias veces en torno a ella y con una mirada muy atenta se pueden descubrir las distintas variedades de animales y plantas que la pueblan. Las dos fuentes menores, simétricamente dispuestas en los extremos, contienen esculturas realizadas en el siglo XIX, excepto la figura del moro, en el extremo más alejado del río, realizada por un discípulo de Bernini en el XVII. 
La iglesia de Santa Ana en Agonía, es una de las obras maestras de Borromini, aunque se alternó varias veces en su contrucción con Carlo Rainaldiel arquitecto de las iglesias gemelas de la piazza del popolo. Está ubicada al lado del palacio Pamphili, en el preciso lugar donde fue ejecutada Santa Inés cuando allí funcionaba el estadio de Domiciano. El diseño revolucionario de sus dos torres flanquendo la cúpula y su frente cóncavo sirvió de modelo a la mayoría de las iglesias en el siglo XVII, particularmente en el norte de Europa. En su interior descollan los impresiontes frescos de la cúpula con la Asunción de María, comenzada en 1670 por Ciro Ferri y terminada después de su muerte en 1689 por Sebastiano Corbellini. Las cuatro pechinas de la cúpula fueron pintadas con las Virtudes cardinales por el protegido de Bernini, Giovanni Battista Gaulli.
Entre toda la obra escultórica que hace de su interior un pequeño museo del barroco merecen citarse: 
  • Muerte de San Alejo de Giovanni Francesco Rossi es el relieve sobre el primer altar a la derecha. 
  • Martirio de Santa Emerentiana de Ercole Ferrata, con la porción superior completada por Leonardo Reti está en el segundo altar a la derecha. 
  • Martirio de San Eustaquio de Melchiorre Cafà está en el primer altar a la izquierda. Debido a la repentina muerte prematura de Cafà, gran parte del relieve fue completado por su maestro, Ferrata, y su taller. 
  • Muerte de Santa Cecilia de Antonio Raggi, está en el segundo altar a la izquierda. 
  • Santa Inés en la pira de Ercole Ferrata está en el segundo altar del transepto a la derecha. En el segundo altar del transepto o a la izquierda está el San Sebastián de Pier Paolo Campi 
En el sur de la plaza, frente a la bellísima fontana del moro, obra conjunta de Giacomo Della Porta y Bernini, se encuentra la histórica iglesia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, originalmente iglesia de Santiago de los Españoles, que suele pasar inadvertida por las atareadas corrientes turísticas.  


Es obra temprana (1518) del florentino Antonio da Sangallo el Joven, quien luego se convertiría en el arquitecto de todas las construcciones pontificias. En ella se puede admirar casi toda la estructura de la iglesia original del siglo XVI, con la segunda capilla a la izquierda del altar dedicada a Santiago, obra de Sangallo, el corazón de mármol policromado situado en la tercera capilla de la derecha, obra de Torrigiano, pinturas al fresco obras de Pellegrino Aretusi y de Cesare Nebbia, y el fondo de mármol detrás del altar, obra de Pietro y Domenico Rosselli. 
Al norte, antes de ingresar a Navona sobre la Tor Sanguigna, pueden obervarse restos muy bien conservados del estadio original de Domiciano y como dijimos al inicio, bien vale la pena aventurarse por las angostísimas callejas medievales que desembocan en la gran piazza. Todas ellas cuentan con gran variedad de restaurantes, cafés, pizzerías y heladerías, pero si de contemplar el arte público se trata, nadie supera a los dos locales que están a ambos lados de la corsia agonale: Tucci y Domiziano Café. No está de más recordar que si se va a comer, a medida que nos alejamos unos metros de la piazza, los precios descienden abruptamente. 

PIAZZA DEL CAMPIDOGLIO


El Capitolio era la colina sagrada de la Antigua Roma, donde se levantaba el gran templo de Júpiter. Del Capitolio partían todas las vías consulares que recorrían el imperio, y al Capitolio llegaban en su desfile triunfal los ejércitos victoriosos en agradecimiento al padre de los dioses. 
A lo largo de la Edad Media, con los templos paganos en ruinas, la colina pasó a ser el centro del gobierno municipal, especialmente con la construcción en el siglo XII del Palacio Senatorio, sede del Ayuntamiento hasta nuestros días. El Capitolio se convirtió en símbolo de un poder autónomo e independiente del Papa, señor de la ciudad en aquellos tiempos. Y más de una vez hubo entre ellos enfrentamientos violentos. 
El diseño actual de la plaza, con los tres palacios delimitando un espacio lleno de armonía, es obra de Miguel Ángel. Es la única plaza renacentista que queda en Roma, y sigue teniendo un fuerte significado como alma de la colectividad: es la plaza representativa de Roma por antonomasia y sigue siendo, como en la Antigüedad, el km. 0 de todas las carreteras de Italia.
El mejor modo de comenzar la visita a la Plaza es accediendo a ella por la elegante rampa escalonada diseñada por Miguel Angel, la Cordonata, que está adornada por varias obras escultóricas: en la base están puestas las estatuas de dos leones; hacia la mitad se halla la estatua de Cola di Renzo; en lo alto de la escalinata se encuentran las estatuas de los dioscuros Cástor y Pólux, provenientes de un templo de los Dioscuros en el Circo Flaminio y dos trofeos de armas marmóreos, llamados Los trofeos de Mario. Corona el centro de la plaza célebre estatua ecuestre de Marco Aurelio, es una estatua de bronce, de 4.24 metros de altura. Data del siglo II, concretamente del año 176 y tanto la base como su disposición también pertenecen al trabajo de Miguel Angel, el bronce original se encuentra en el Museo Capitolino situado enfrente. En este mapa se señalan los sitios más interesantes de la Colina Capitolio: 
 
  • Insula: restos de una casa romana de época imperial, uno de los pocos ejemplos que quedan en Roma. 
  • Cordonata Capitolina: rampa escalonada que termina en las gigantescas estatuas de Cástor y Pólux, los dos hermanos protectores de la ciudad, de pie junto a sus monturas. 
  • Escalinata de Ara Coeli: los famosos 124 escalones de esta iglesia fueron construidos para el Jubileo de 1350, mientras los Papas residían en Aviñón. 
  • Estatua de Cola di Rienzo: muy singular personaje que consiguió hacerse con el poder municipal durante el exilio de Aviñón (s.XIV), y fue asesinado por el pueblo en el mismo lugar donde se levanta la estatua. 
  • Estatua ecuestre: representa al emperador Marco Aurelio, aunque durante siglos se pensó que era una imagen de Constantino. Es sólo una copia: el original está en los Museos Capitolinos. 
  • Vistas del Foro: desde esta esquina se obtienen excelentes vistas del Foro. Es un rincón concurrido a última hora del día, cuando el Foro se ilumina con luz artificial, por las hermosas fotografías que se obtienen.  
  • Jardines. Desde la Via del Teatro de Marcelo y el Vico Jugario se puede ascender a la colina por sus escarpadas laderas con jardines escalonados, donde se ve la roca viva en algunos lugares.  
  • Roca Tarpeya: desde ella despeñaban en la Antigüedad a los traidores.  
  • Restos del templo de Júpiter. Únicamente se ven los cimientos, pero sólo esto resulta ya impresionante. Se visitan desde el interior de los Museos Capitolinos.  
  • Loba capitolina: reproducción, a pequeña escala, del original de los Museos Capitolinos. Es el símbolo de Roma por excelencia. Algunos han sostenido recientemente que la pieza es de origen medieval y no etrusco como se pensaba. Los dos gemelos son un añadido renacentista. 
  • Cárcel Mamertina: antigua cárcel de época romana. 


  • Adyacente a la Cordonata se encuentra otra grandiosa escalera de 124 escalones que nos lleva a la iglesia Santa María in Aracoeli, en la cima del Monte Capitolino. Esta iglesia, como tantas en Roma, está construida sobre los restos de un templo pagano y viene siendo centro de la actividad social y política de Roma desde fines del sigloV. Además de las perspectivas que pueden lograrse desde su privilegiada altura cuenta con un nutrido tesoro artístico que procede de todas las épocas. 
    Entre sus obras más destacadas podemos citar la Capilla Bufalini, primera de la derecha, decorada con frescos de Pinturicchio (1486). 
    La Transfiguración pintada sobre tabla por Girolamo Siciolante da Sermoneta. 
    La tumba de Giovanni Crivelli obra de Donatello  
    La tumba de Cecchino Bracci, diseñada por su amigo Miguel Ángel 
    Frescos de Pietro CavalliniBenozzo Gozzoli y Giulio Romano. Alberga también una Virgen y un monumento sepulcral obra de Arnolfo di Cambio en el transepto. 
    La iglesia también es famosa en Roma por la talla de madera del niño Jesús (Santo Bambino), del siglo XV de madera de olivo proveniente del huerto de Getsemaní y cubierta de valiosas joyas que le han ido agregando las familias patricias a lo largo del tiempo. Las reliquias de santa Elena, madre de Constantino el Grande se conservan en Santa María en Aracoeli y también aquí se encuentra la tumba del papa Honorio IV.