domingo, 10 de febrero de 2019

ARTE EN LAS CALLES Y LAS IGLESIAS DE ROMA

PIAZZA DEL POPOLO


Desde Piazza del Popolo parten tres calles rectas, que forman el célebre tridente: dos de ellas (Corso y Ripetta) siguen el mismo trazado que tenían en época antigua y la tercera (Via del Babuino) fue abierta por los Papas del Renacimiento con ocasión del Jubileo de 1525. Las calles convergen con precisión matemática en el obelisco de la Plaza. Desde ella partía la Via Flaminia, que conectaba la urbe con el resto del continente. Durante toda la Edad Media y Moderna continuó desempeñando este mismo papel. La forma actual de la plaza es fruto de una gran remodelación decimonónica llevada a cabo por Giuseppe Valadier durante la ocupación napoleónica de la ciudad. Aquí se encuentran las iglesias gemelas de Santa Maria dei Miracoli (1681) y Santa Maria in Montesanto (1679), comenzadas por Carlo Rainaldi y completadas por Bernini Carlo Fontana. 
Uno de los principales motivos que atrae a los viajeros a Piazza del Popolo es poder contemplar los dos magníficos Caravaggios de Santa María del Popolo. Pero toda la iglesia es un pequeño museo, que alberga muchas obras renacentistas de primer orden, realizadas entre finales del siglo XV y comienzos del XVI. En este plano están señaladas las más importantes. 
 
  1. Capilla Cerasi, Caravaggio Crucifixión de San Pedro y Conversión de San Pablo (1600-1601) 
  1. Imagen titular de la Virgen, Santa Maria del Popolo (siglo XIII), atribuida popularmente durante mucho tiempo al evangelista San Lucas. 
  1. Coro: monumentos fúnebres de dos cardenales, obra de Andrea Sansovino a comienzos del s. XVI y frescos de Pinturicchio en el techo (1510). 
  1. Capilla Chigi, armoniosa capilla renacentista, diseñada por Rafael y restaurada en época barroca por Bernini. 
  1. Fresco de la Natividad de Pinturicchio (1490)  
  1. Frescos de la escuela de Pinturicchio 
  1. Escultura yacente en bronce, obra del Vecchietta (1480) 
  1. Altar del gran escultor lombardo Andrea Bregno (1473) 
Un obelisco egipcio dedicado a Ramsés IItraido de Heliópolis, se alza en el centro de la plaza. El obelisco Flaminio, como se le conoce, es el segundo más antiguo y uno de los más altos de Roma con 24 metros, o 36 contando el pedestal. Su antigua ubicación en el Circo Máximo, data del año 10 AC, por orden del emperador Augusto. 
La puerta de la muralla, llamada Puerta Flaminia en época romana, durante la Edad Media cambió su nombre por Puerta del Popolo, por su proximidad a la iglesia. La puerta actual fue diseñada por Bernini en 1655. 
A la izquierda de la Plaza según se mira a las iglesias gemelas, se encuentra la ladera del Pincio. El camino asciende mediante rampas y terrazas ajardinadas, con pórticos, fuentes y estatuas, hasta alcanzar la gran terraza superior, que tiene una de las mejores vistas de la ciudad. Tanto esta ladera como los agradables jardines de la parte alta fueron proyectados por el arriba citado Valadier tras la ocupación napoleónica, siguiendo el proyecto iniciado por los franceses. Los jardines conectan con el Parque de Villa Borghese, donde se encuentra la Galleria Borghese, uno de los museos más interesantes de la ciudad. Es casi imperativo tomar algo en el único café que tiene esta gran plaza, el Café Rosati, desde alguna de las codiciadas mesas de la vereda.

PIAZZA SPAGNA


A sólo 500 mts. Por la via del babuino se encuentra la Piazza de Spagna, una de las plazas más, sino la más, glamorosas del mundo. El nombre de la Plaza se debe a la embajada de España ante la Santa Sede, instalada en un palacio de la parte baja de la colina desde el siglo XVII. La parte alta, en cambio, donde se encuentra la iglesia de Trinità dei Monti con su doble campanario, era dominio de Francia, y durante siglos toda la zona fue escenario de feroces luchas entre ambas monarquías. 
La monumental escalinata de 135 peldaños fue inaugurada por el papa Benedicto XIII con ocasión del Jubileo de 1725; la construcción de la misma se llevó a cabo gracias a aportaciones de la Casa de los Borbones franceses de 1721-1725 para conectar la embajada española (borbónica), de ahí el nombre de la plaza, con la iglesia de Trinità dei Monti.  
Son sitios artísticos de interés en esta plaza: 
  1. Fontana della Barcaccia. Célebre escultura situada a los pies de la escalinata, obra de Pietro Bernini  y su afamado hijo Gian Lorenzo, que debe su nombre a su parecido con un barco naufragado. La obra se finalizó en el año 1627, según se dice inspirada por la llegada a la plaza de un barco en la inundación del Tíber en 1598 
  1. Obelisco. Instalado en este lugar por el Papa Pío VI en 1789, el mismo año que estalló la Revolución Francesa. 
  1. Iglesia Trinità dei Monti. Construida a finales del siglo XV por el rey de Francia. 
  1. Embajada de España ante la Santa Sede. 
  1. Columna de la Inmaculada. Instalada en 1856 para conmemorar el Dogma de la Inmaculada Concepción. El Papa la visita todos los años el 8 de diciembre.  
  1. Palacio de Propaganda Fide. La fachada que da a la Columna de la Inmaculada fue diseñada por Bernini y la que da a la calle de Propaganda Fide por su archirrival Borromini.
  1. Via Condotti. Calle célebre por sus lujosas tiendas de moda. 
  1. Via del Babuino. La calle conecta con la Piazza del Popolo. Hacia la mitad, se encuentra la estatua del Babuino, una de las estatuas parlantes de la ciudad. 
 
Si se pudiera recomendamos tomar un té en la tradicional casa inglesa Babington, inmortalizada por Fellini en La Dolce Vita. Fue fundada en 1893 por dos damas inglesas, Anna Marie e Isabel Babington. Está situada a los pies de la escalinata y absolutamente todos los artistas ingleses que pasaron por Roma han sido sus habitués, de hecho, la casa museo de Keats y Shelley se halla al otro lado de la escalinata. A la vuelta, por la sofisticada via Condiotti, se halla el Café Greco, entre los locales de Cartier y Bulgari. Es el café más antiguo de Roma y el segundo más antiguo de Italia, fundado en el año 1760. Entre sus cébres clientes se cuentan Franz Liszt, Goethe, Schopenhauer, Stendhal, Keats, Lord Byron, Henrik Ibsen, Hans Christian Andersen, Richard Wagner y Orson Welles. Saborear un café servido en copa de champagne mirando el movimiento de la elegancia romana es como estar dentro de una película. 

PIAZZA NAVONA


La Piazza Navona es la plaza barroca por excelencia en Roma. Está situada en pleno corazón de la ciudad medieval, rodeada de estrechas callejuelas por donde resulta muy agradable perderse paseando sin rumbo. Su característica forma alargada se debe al gran estadio de Domiciano, construido a finales del siglo I, lugar sagrado por el martirio de cientos de cristianos durante las sangrientas persecuciones de este emperador, sobre cuyas ruinas se levantaron en la Edad Media los edificios actuales. Pero su aspecto actual es obra del Papa Inocencio X Pamphili, que tenía en esta plaza el palacio familiar (actual embajada de Brasil) y decidió convertirla en la plaza más espectacular de la ciudad. Las principales atracciones de Piazza Navona son la famosa Fuente de los cuatro ríos, diseñada por Gian Lorenzo Bernini en 1651 bajo el papado de Inocencio X, junto con la iglesia de Santa Agnese in Agone, diseñada por Francesco Borromini. La fuente, cuyas figuras monumentales representan los principales ríos de los cuatro continentes entonces conocidos, sirve de pedestal a un obelisco egipcio, que era el que estaba en el centro del antiguo estadio de DomicianoBernini diseñó la fuente de tal modo que sólo girando varias veces en torno a ella y con una mirada muy atenta se pueden descubrir las distintas variedades de animales y plantas que la pueblan. Las dos fuentes menores, simétricamente dispuestas en los extremos, contienen esculturas realizadas en el siglo XIX, excepto la figura del moro, en el extremo más alejado del río, realizada por un discípulo de Bernini en el XVII. 
La iglesia de Santa Ana en Agonía, es una de las obras maestras de Borromini, aunque se alternó varias veces en su contrucción con Carlo Rainaldiel arquitecto de las iglesias gemelas de la piazza del popolo. Está ubicada al lado del palacio Pamphili, en el preciso lugar donde fue ejecutada Santa Inés cuando allí funcionaba el estadio de Domiciano. El diseño revolucionario de sus dos torres flanquendo la cúpula y su frente cóncavo sirvió de modelo a la mayoría de las iglesias en el siglo XVII, particularmente en el norte de Europa. En su interior descollan los impresiontes frescos de la cúpula con la Asunción de María, comenzada en 1670 por Ciro Ferri y terminada después de su muerte en 1689 por Sebastiano Corbellini. Las cuatro pechinas de la cúpula fueron pintadas con las Virtudes cardinales por el protegido de Bernini, Giovanni Battista Gaulli.
Entre toda la obra escultórica que hace de su interior un pequeño museo del barroco merecen citarse: 
  • Muerte de San Alejo de Giovanni Francesco Rossi es el relieve sobre el primer altar a la derecha. 
  • Martirio de Santa Emerentiana de Ercole Ferrata, con la porción superior completada por Leonardo Reti está en el segundo altar a la derecha. 
  • Martirio de San Eustaquio de Melchiorre Cafà está en el primer altar a la izquierda. Debido a la repentina muerte prematura de Cafà, gran parte del relieve fue completado por su maestro, Ferrata, y su taller. 
  • Muerte de Santa Cecilia de Antonio Raggi, está en el segundo altar a la izquierda. 
  • Santa Inés en la pira de Ercole Ferrata está en el segundo altar del transepto a la derecha. En el segundo altar del transepto o a la izquierda está el San Sebastián de Pier Paolo Campi 
En el sur de la plaza, frente a la bellísima fontana del moro, obra conjunta de Giacomo Della Porta y Bernini, se encuentra la histórica iglesia de Nuestra Señora del Sagrado Corazón, originalmente iglesia de Santiago de los Españoles, que suele pasar inadvertida por las atareadas corrientes turísticas.  


Es obra temprana (1518) del florentino Antonio da Sangallo el Joven, quien luego se convertiría en el arquitecto de todas las construcciones pontificias. En ella se puede admirar casi toda la estructura de la iglesia original del siglo XVI, con la segunda capilla a la izquierda del altar dedicada a Santiago, obra de Sangallo, el corazón de mármol policromado situado en la tercera capilla de la derecha, obra de Torrigiano, pinturas al fresco obras de Pellegrino Aretusi y de Cesare Nebbia, y el fondo de mármol detrás del altar, obra de Pietro y Domenico Rosselli. 
Al norte, antes de ingresar a Navona sobre la Tor Sanguigna, pueden obervarse restos muy bien conservados del estadio original de Domiciano y como dijimos al inicio, bien vale la pena aventurarse por las angostísimas callejas medievales que desembocan en la gran piazza. Todas ellas cuentan con gran variedad de restaurantes, cafés, pizzerías y heladerías, pero si de contemplar el arte público se trata, nadie supera a los dos locales que están a ambos lados de la corsia agonale: Tucci y Domiziano Café. No está de más recordar que si se va a comer, a medida que nos alejamos unos metros de la piazza, los precios descienden abruptamente. 

PIAZZA DEL CAMPIDOGLIO


El Capitolio era la colina sagrada de la Antigua Roma, donde se levantaba el gran templo de Júpiter. Del Capitolio partían todas las vías consulares que recorrían el imperio, y al Capitolio llegaban en su desfile triunfal los ejércitos victoriosos en agradecimiento al padre de los dioses. 
A lo largo de la Edad Media, con los templos paganos en ruinas, la colina pasó a ser el centro del gobierno municipal, especialmente con la construcción en el siglo XII del Palacio Senatorio, sede del Ayuntamiento hasta nuestros días. El Capitolio se convirtió en símbolo de un poder autónomo e independiente del Papa, señor de la ciudad en aquellos tiempos. Y más de una vez hubo entre ellos enfrentamientos violentos. 
El diseño actual de la plaza, con los tres palacios delimitando un espacio lleno de armonía, es obra de Miguel Ángel. Es la única plaza renacentista que queda en Roma, y sigue teniendo un fuerte significado como alma de la colectividad: es la plaza representativa de Roma por antonomasia y sigue siendo, como en la Antigüedad, el km. 0 de todas las carreteras de Italia.
El mejor modo de comenzar la visita a la Plaza es accediendo a ella por la elegante rampa escalonada diseñada por Miguel Angel, la Cordonata, que está adornada por varias obras escultóricas: en la base están puestas las estatuas de dos leones; hacia la mitad se halla la estatua de Cola di Renzo; en lo alto de la escalinata se encuentran las estatuas de los dioscuros Cástor y Pólux, provenientes de un templo de los Dioscuros en el Circo Flaminio y dos trofeos de armas marmóreos, llamados Los trofeos de Mario. Corona el centro de la plaza célebre estatua ecuestre de Marco Aurelio, es una estatua de bronce, de 4.24 metros de altura. Data del siglo II, concretamente del año 176 y tanto la base como su disposición también pertenecen al trabajo de Miguel Angel, el bronce original se encuentra en el Museo Capitolino situado enfrente. En este mapa se señalan los sitios más interesantes de la Colina Capitolio: 
 
  • Insula: restos de una casa romana de época imperial, uno de los pocos ejemplos que quedan en Roma. 
  • Cordonata Capitolina: rampa escalonada que termina en las gigantescas estatuas de Cástor y Pólux, los dos hermanos protectores de la ciudad, de pie junto a sus monturas. 
  • Escalinata de Ara Coeli: los famosos 124 escalones de esta iglesia fueron construidos para el Jubileo de 1350, mientras los Papas residían en Aviñón. 
  • Estatua de Cola di Rienzo: muy singular personaje que consiguió hacerse con el poder municipal durante el exilio de Aviñón (s.XIV), y fue asesinado por el pueblo en el mismo lugar donde se levanta la estatua. 
  • Estatua ecuestre: representa al emperador Marco Aurelio, aunque durante siglos se pensó que era una imagen de Constantino. Es sólo una copia: el original está en los Museos Capitolinos. 
  • Vistas del Foro: desde esta esquina se obtienen excelentes vistas del Foro. Es un rincón concurrido a última hora del día, cuando el Foro se ilumina con luz artificial, por las hermosas fotografías que se obtienen.  
  • Jardines. Desde la Via del Teatro de Marcelo y el Vico Jugario se puede ascender a la colina por sus escarpadas laderas con jardines escalonados, donde se ve la roca viva en algunos lugares.  
  • Roca Tarpeya: desde ella despeñaban en la Antigüedad a los traidores.  
  • Restos del templo de Júpiter. Únicamente se ven los cimientos, pero sólo esto resulta ya impresionante. Se visitan desde el interior de los Museos Capitolinos.  
  • Loba capitolina: reproducción, a pequeña escala, del original de los Museos Capitolinos. Es el símbolo de Roma por excelencia. Algunos han sostenido recientemente que la pieza es de origen medieval y no etrusco como se pensaba. Los dos gemelos son un añadido renacentista. 
  • Cárcel Mamertina: antigua cárcel de época romana. 


  • Adyacente a la Cordonata se encuentra otra grandiosa escalera de 124 escalones que nos lleva a la iglesia Santa María in Aracoeli, en la cima del Monte Capitolino. Esta iglesia, como tantas en Roma, está construida sobre los restos de un templo pagano y viene siendo centro de la actividad social y política de Roma desde fines del sigloV. Además de las perspectivas que pueden lograrse desde su privilegiada altura cuenta con un nutrido tesoro artístico que procede de todas las épocas. 
    Entre sus obras más destacadas podemos citar la Capilla Bufalini, primera de la derecha, decorada con frescos de Pinturicchio (1486). 
    La Transfiguración pintada sobre tabla por Girolamo Siciolante da Sermoneta. 
    La tumba de Giovanni Crivelli obra de Donatello  
    La tumba de Cecchino Bracci, diseñada por su amigo Miguel Ángel 
    Frescos de Pietro CavalliniBenozzo Gozzoli y Giulio Romano. Alberga también una Virgen y un monumento sepulcral obra de Arnolfo di Cambio en el transepto. 
    La iglesia también es famosa en Roma por la talla de madera del niño Jesús (Santo Bambino), del siglo XV de madera de olivo proveniente del huerto de Getsemaní y cubierta de valiosas joyas que le han ido agregando las familias patricias a lo largo del tiempo. Las reliquias de santa Elena, madre de Constantino el Grande se conservan en Santa María en Aracoeli y también aquí se encuentra la tumba del papa Honorio IV. 


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