sábado, 22 de diciembre de 2018

Descubriendo Montauk, el último refugio de Long Island


Un restaurante en Montauk Point demuestra que el éxito puede nacer de la adversidad.

Fue en 2006 cuando la novia de Michael Torriero rompió con él porque no la llevaría a un picnic. A pesar de que perdió a su novia, se le ocurrió una nueva empresa comercial: una entrega de canasta de picnic y un concepto de catering en Central Park.
"Acabo de pensar en la idea de un picnic en el parque y pensé que sería un negocio divertido comenzar", recordó. Picnic en el parque llegó a buen término en 2013. Años más tarde, el empresario tenía sus ojos puestos en hacer negocios en Long Island. El Sr. Torriero comenzó a ofertar por docenas de contratos gubernamentales, pero los perdió todos hasta el 2016 cuando ganó un contrato en Montauk por pura suerte.


El George's Lighthouse Cafe, ubicado junto al faro de Montauk en Montauk Point, tiene una dinámica de funcionamiento ligeramente diferente a la de un restaurante promedio. El establecimiento se encuentra en una instalación de uso público propiedad del estado de Nueva York. El estado proporciona el activo, y el empresario lo opera y le paga al estado cuando la empresa gana dinero.
El George's Lighthouse Cafe, que lleva el nombre de George Washington, quien encargó el faro de Montauk durante su presidencia y atrae clientes casi exclusivamente de su inmediata proximidad con el faro, la principal atracción turística de Montauk.


El restaurante tiene la misión de emplear principalmente a la gente local como una forma de construir la comunidad del East End y tiene una muy buena selección de bandas locales en vivo todos los fines de semana de 5 a 9 pm. Puedo asegurarles que es una encantadora experiencia poder disfrutar la música frente a la soberbia costa atlántica al atardecer, claro está, siempre que el clima lo propicie.


Si el tiempo no permite contemplar desde la terraza la vista de la vecina Block Island Sound, como fue nuestro caso, parte del encanto del restaurante es su acogedora chimenea interior, con sillas mecedoras de madera, ideales para crea un cálido ambiente hogareño. Sin lugar a dudas, éste es el mejor lugar para pasar el tiempo en un día lluvioso en Montauk.


La carta, si bien centrada en los mariscos que caracterizan la especialidad de esta zona marítima que fuera antaño el puerto ballenero de Nueva York, tiene buena opciones alternativas y a muy buen precio (no olvidemos que estamos en los Hamptons y aquí todo está siempre un poco sobredimensionado). Entre las recomendaciones para comida rápida sugerimos el completo Egg Sandwich, que incluye papas fritas a un sorprendente precio de $6,50 y la hamburguesa de la casa, la Lighthouse Burger, a $10.50, la cual se puede compartir tranquilamente.


Otra sugerencia que nos hizo el propio cocinero mexicano, con quien charlamos un poco sobre su experiencia neoyorquina, fue el sabroso y bien proporcionado Steak Burrito, con tortillas a discreción, por sugerentes $13.- Como nota negativa observamos que la carta de vinos es escasa y de precios prohibitivos, como es usual por estos lares. La atención es correcta y eficiente, pero se puede complicar cuando hay demasiada gente. Si coinciden con la llegada de algún contingente de turistas, les recomiendo que se limiten a unos tragos clásicos con algún finger food en la simpática y funcional barra de la terraza.
El local abre todos los día de 10 a 19 hs. y es especialmente concurrido los fines de semana, los demás días se disfuta plenamnete de su entorno único.






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